Hackean la red de ordenadores de la cárcel para liberar a un preso

En Ann Arbor, Michigan, ha sucedido una noticia que no se ve todos los días. Un hacker ha entrado sin permiso en la red de ordenadores del gobierno en el condado de Washtenaw, con la intención de modificar los antecedentes penales de uno de sus amigos, que se encontraba preso en la cárcel local. El hacker obtuvo acceso a la base de datos de los presos y alteró la información de, por lo menos, una de las fichas de la prisión.

El nombre de este hacker, que ya ha sido identificado, es Konrads Voits. Konrads tiene 27 años y ya ha sido arrestado por el FBI y declarado culpable de acceder sin permiso y dañar un ordenador protegido. Según los documentos de la investigación, Konrads utilizó técnicas clásicas de phishing y de ingeniería social, además de llamadas telefónicas maliciosas, para engañar a los trabajadores de la prisión y que descargasen su malware en un ordenador de la plataforma.

Primero, Konrads intentó hacerse pasar por empleado de la institución penitenciaria, y envió emails a los trabajadores pidiéndoles que le ayudasen a acceder a la base de datos penitenciaria. Después, creó una página web maliciosa que se hacía pasar por ewashtenaw.org, la página oficial de la penitenciaría, y realizó ataques de phishing a los usuarios (una vez más, sin éxito).

El hacker consiguió engañar al departamento de informática de la prisión

Por último, Konrads decidió usar el teléfono, y realizó llamadas maliciosas al departamento de informática de la penitenciaría, engañando a varios empleados para que instalasen su malware en el PC. A partir de aquí, Konrads extendió su malware por toda la red de ordenadores y obtuvo acceso, entre otras cosas, a la base de datos de más de 1.600 empleados de la penitenciaría, con sus nombres, información personal, correo electrónico y contraseñas. También pudo acceder a la base de datos de los criminales, y modificar así la ficha de su amigo para sacarlo de la cárcel.

Sin embargo, los trabajadores descubrieron pronto la modificación y alertaron al FBI, que capturó en poco tiempo al hacker. Konrads se enfrenta ahora a 10 años de cárcel y una multa de 250.000 dólares.